Podés empezar con un cuaderno. El problema no es el papel: es anotar datos que después no sirven para tomar decisiones.
Usá una hoja por día
Dividila en cuatro bloques: ventas en efectivo, ventas por transferencia, gastos y diferencia de caja.
No hace falta escribir cada golosina si eso te quita demasiado tiempo. Podés registrar totales por turno o usar marcas rápidas para los productos principales.
Al final del día
- Sumá efectivo y transferencias por separado.
- Restá los gastos pagados desde la caja.
- Contá el efectivo real.
- Anotá cualquier diferencia.
Una revisión semanal
Compará los siete días: cuál vendió más, cuánto se gastó y qué productos hubo que reponer. Así el cuaderno deja de ser un archivo y empieza a ayudarte.
Próximo paso: hacer un cierre de caja simple.
¿El cuaderno ya te queda chico?
Registrá cada venta en pocos pasos. El historial queda guardado y el stock se descuenta automáticamente.
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